Las ventajas de tatuarse en invierno

Cuando las temperaturas empiezan a subir y dejamos atrás jerseis y chaquetas, los amigos de la tinta comenzamos a sentir cierto cosquilleo. Nos observamos más, llevamos menos ropa, vemos los tatuajes que ya nos hemos hecho y comenzamos a imaginar los que quedan por venir.

Es algo que nos pasa a todos y por ello, la llegada del verano es directamente proporcional al número de tatuajes que se hace la gente. Las estadísticas dicen que a partir de abril se disparan las visitas a la camilla.

El problema es que el verano es la peor época para pasar por el estudio
. Es ahora, cuando comenzamos a cubrir nuestra piel con manga larga, la época ideal para cubrirla también con tinta.

¿Por qué deberíamos tatuarnos en invierno?

  • El calor del verano provoca que la piel sude más y esté más irritada por la incomodidad de las altas temperaturas, a lo que hay que añadir lo que puede ser llevar un tatuaje recién h10991307_10153523316548465_6433021241143458519_necho cubierto por plástico al menos 72 horas en plena ola de calor. En invierno esto no ocurre.
  • En verano solemos pasar más tiempo fuera de casa, salimos durante más horas, comemos donde sea y dormimos donde nos pille la noche. Y si tenemos en cuenta que un tatuaje recién hecho necesita unos cuidados y una higiene muy concreta durante los primeros días, el verano no es el momento ideal ya que no paramos por casa. Esto puede provocar que no se cure bien.
  • El exceso de humedad de esa época del año puede provocar que, si no tenemos precauciones, tengamos un poco de reacción, irritación e incluso hongos en la piel, algo que no nos beneficia para nada. De nuevo, cuando el termómetro tiene temperaturas más bajas, esto no pasa.
  • El verano es sinónimo de piscina y de mar. Pero si tenemos un tatuaje recién hecho, sabemos que debemos mantenernos lejos de estos divertimentos por lo menos dos semanas para no tener riesgo de infección, con la tortura que ello supone en días de calor. Entre octubre y febrero no tenemos ese problema.
  • Durante el verano tenemos que tener mucho cuidado con el sol, porque sus rayos son muy perjudiciales en nuestra nueva tinta y puede llegar a decolorarla. Las mangas largas del invierno nos protegen en este sentido. Esto no solo ayuda a que cicatrice de forma óptima, sino a que los colores duren más y se asienten mejor.

Estas son cinco razones de peso para esperar a que el calor desaparezca de nuestra vista a la hora de ir a ver a nuestro tatuador favorito. Por ello os recomendamos aplazar esa visita hasta el invierno y así, cuando pasen los meses, podremos lucir nuestro tatuaje con plena seguridad en verano sin tener que preocuparnos de nada más.

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